domingo, 2 de julio de 2017

SOBRE CERRAR HERIDAS

Acabar Rultinia 2 (casi casi, ahora que ya está más o menos revisada, a falta de mandarla a la editorial para el visto bueno definitivo), es como cauterizar una herida.
Exagerada, diréis.
Bueno, sí, soy una exagerada, pero no.
Que esta novela sea publicada, cuando salga, es algo así como el fin de un largo peregrinar. Tras empezar y dejar esta historia varias veces, escribir metafóricamente FIN, va a cerrar una etapa muy chunga en mi vida, o eso espero. Por desgracia, no la cerrará legalmente, pero es lo que hay.
A estas alturas, me da igual que la historia funcione o no, el simple hecho de haberla terminado ya es un triunfo en sí mismo. Y que salga publicada ni os cuento. 
Todo en Rultinia es un culebrón jajaja, y todo lo que la rodea debe serlo.
En unos meses hablaremos de ello... Por lo pronto, lo siento por el spoiler, pero Peter ha llegado vivo a la coronación, y es posible que haya futuro para este país precioso, pero lleno de víboras.

sábado, 21 de enero de 2017

SOBRE LOS VIEJOS AMORES: RULTINIA

He pasado unos días releyendo parte de un manuscrito, una novela casi entera, a falta del final. Se trata de Rultinia 2, la historia del príncipe Peter, su coronación, su vida en Rultinia y su historia de amor casi imposible con una dama de la que un día hablaremos, Barbara. 
No suelo anotar esas cosas pero, curiosamente, al inicio de esta obra consta una fecha, febrero de 2014. Supongo que es la fecha en la que empecé a escribir. Luego lo dejé. Luego lo retomé. Luego lo dejé. Y así como tres veces. Espero que esta vez sea la definitiva.
Lo que me ocurre con esta obra es lo más cercano a un bloqueo que me ha pasado jamás. Y no, no es que no pueda escribir, sino que las circunstancias, no del todo agradables (por ser educada), de la publicación y todo el resto, de la primera parte, han hecho durante casi tres años que sea incapaz de conectar con ella.
No es que no me gusten los personajes, no es que la trama no me atraiga, no es que...
No, no se trata de eso.
Creo que haber cerrado al menos una parte del asunto (está claro, como yo siempre he sabido, que Mi honorable caballero jamás será publicada en papel por parte de la editorial, que nunca ha contado con ella), ha hecho que supere esta renuencia.
Sin saber todavía qué haré con ella (bueno, sí sé qué no haré con la obra), solo espero tener las ganas suficientes para darle este último empujoncito y acabarla de una vez.
Desde luego, lo merece.
No será un Shakespeare, pero no me gusta dejar las cosas a medias. Me gustan los retos.